La fuerza del coraje

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Hace una par de semanas dandome vuelta por la Bibliometro acá en Santiago (lugar al que voy cada vez que busco algo nuevo para leer)  me topé de casualidad con una novela que en un principio no me habia llamado la atención, pero que terminó convirtiéndose en una de mis novelas favoritas y en una que dejará una huella indeleble entre mis muchas lecturas: “La senda de la gloria”  del británico Jeffrey Archer.

Jeffrey Archer debe ser uno de los autores más prolíficos del ultimo tiempo, creador de más de una veintena de novelas que abarcan una infinidad de generos completamente disimiles como el retrato generacional (“El cuarto poder”, “Kane y Abel”) el thriller de espionaje (“El undecimo mandamiento”) o el drama (“El impostor”). Pero si hay algo que de verdad caracteriza al autor inglés es su capacidad para manejar los tiempo y sobre todo la impecable creación de personajes, que hace que de verdad el lector pueda identificarse con ellos.

En “La senda de la Gloria” Archer se dedica a contar la historia de una de las personalidades más desconocidas, pero a la vez más fascinantes de la historia, el también británico George Mallory, uno de los primeros hombres en escalar el monte Everest en 1924. Es más desde el descubrimiento de su cuerpo en 1999 existe una gran disputa acerca de si fue él quien llegó primero a la cumbre, lo que significaría que se adelantó 29 años al neozelandés Edmund Hillary quien lo hizo recién en 1953.

El hombre que nunca tuvo miedo

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En esta novela se nos presenta un retrato íntimo de un hombre que parece haber nacido para dejar marcado su nombre en la historia. El autor nos regala una historia marcada por pasajes que retratan a Mallory como alguien que parece ser capaz de lograr cualquier cosa que se proponga solamente con su empuje, un hombre ambicioso, pero con los pies bien puesto sobre la tierra, aunque eso pueda sonar a contradicción.  Con una pluma fina y a veces con esos toques de humor británico que siempre se agradecen, Archer nos va desmenuzando pequeñas historias que simplemente se dedican a mostrar como este chico, hijo de un reverendo y una dueña de casa, parece destinado desde siempre a alcanzar mayores alturas. Desde su infancia en un pequeño poblado inglés, hasta sus años en un internado y su ingreso a la Universidad de Cambridge, no exenta de complicaciones, todos esos momentos nos muestran, primero a un chico y luego a un hombre que parece que nada va a detenerlo. Archer parece querer decirnos que desde siempre George Mallory estaba destinado a conquistar la cima del mundo.

Con una pequeña ayuda de mis amigos

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Pero ningun hombre, ni siquiera uno tan remarcable como George Mallory podria hacer nada sin el apoyo constante de sus amigos. Y es aqui donde la novela muestra uno de sus puntos más altos, regalándonos una hermosa galeria de secundarios. Desde el mejor amigo de Mallory Guy Bullock, quien apoyó a su amigo de forma incondicional,  pasando por Geoffrey Young, su amigo y mentor, quien lo inició en la escalada y fue su pasaporte rumbo al Everest,  hasta el que creo es el personaje secundario mejor logrado de la novela: George Finch, con quien a lo largo de todo el libro Mallory mantiene un constante estado de amistosa competencia. A cada paso estos dos parecen querer superarse el uno al otro y, aún así, son capaces de compartir como dos camaradas sin ningun problema, pese a que no pueden haber dos personas tan diametralmente opuestas. Porque mientras Mallory es centrado y hogareño, Finch es desordenado y mujeriego. Aún así son dos personas que se apoyan la una a la otra y ninguna podria haber llegado tan lejos sin tenerse el uno al otro.

La otra dama

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Si hubo alguien que tambien estuvo presente incansablemente en la vida de George Mallory esa sería su esposa Ruth, la única mujer en tierra que tuvo George Mallory, porque siempre bromeó que sus unicas otras mujeres, eran sus montañas. Remarcable es el momento en que para demostrarle lo enamorado que estaba de ella Mallory se sube por el exterior de la Catedral de San Marcos en Roma. Si habia alguien por quien Mallory hubiese abandonado a sus otras damas esta era Ruth, y Archer tiene el tino de relatarnos su relación armónica y duradera donde Ruth es un pilar un soporte para George, siempre apoyándolo e impulsándolo porque sabe perfectamente que las montañas lo llaman, lo necesitan y que su esposo no puede vivir sin ellas. Tal vez algunos puedan cuestionarse por qué Mallory decide dejar a su familia para conquistar este sueño que puede parecer banal, pero el Everest sería para esta pareja la culminación de sus esfuerzos, George Mallory sabía perfectamente que no iba a estar tranquilo hasta que pudiera conquistarla. Hasta que esta “segunda dama” que ocupaba sus sueños fuera completamente suya y entonces poder vivir una vida tranquila y llegar a la vejez acompañada de su esposa y sus hijos.  Sueño que lamentablemente nunca se cumpliría.

A prueba de todo

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A final de cuentas George Mallory fue un heroe, nunca estaremos seguros de si él realmente logró llegar a la cima del Everest, pero de todas maneras fue uno de los primeros hombres en atreverse a enfrentarlo, a hacer frente a Chomolungma, la diosa de la madre tierra que golpeaba a todos sus pretendientes con el guante blanco de la nieve. Pero Mallory no se rindió y siguió dispuesto a enfrentarlo, a sortear los peligros solo para poner el retrato de su esposa en la cima del mundo. Hasta ahora el que no se haya encontrado la fotografia de sus esposa junto a su cuerpo es una prueba de que él verdaderamente tocó el cielo. Pero si hay algo de lo que estan todos convencidos es que debe haber sido completamente capaz de hacerlo. Si el George Mallory real, fue como el que describe Jefrrey Archer en su novela estoy completamente convencido de que finalmente pudo llegar a la cima, porque no era un hombre que se rindiera teniendo el premio a tan poca distancia. Porque fue un hombre capaz de vivir con la pasión necesaria para alcanzar sus sueños. Esa pasión que es necesaria para todos los que quieran lograr algo. Esa pasión que le hace a un hombre escribir un libro, componer una sinfonía o llegar hasta la cima del Everest. George Mallory fue un hombre apegado a a esa pasión, un hombre a prueba de todo, un hombre sin miedo que era capaz de conquistar las más altas cumbres solo a base de empuje y esta novela de Jeffrey Archer es capaz de captarlo en toda su magnitud. Con sus virtudes con sus errores, con sus triunfos y fracasos. Un hombre que pudo hacer todo simplemente con la fuerza del coraje.

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Acerca de El Critico

Me gusta la television, soy un adicto y creo que para mejorarse lo mejor es compartir tu adiccion con otros.

Publicado el 06/04/2013 en Deportes, El rincón del crítico, Libros. Añade a favoritos el enlace permanente. 1 comentario.

  1. Ya te lo dije Tito, pero me encantó! en especial tu discurso de película al final del post 🙂

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